En el pasado, los operadores de telecomunicaciones tenían dos objetivos principales: ofrecer una conectividad de calidad y, al mismo tiempo, alcanzar el éxito comercial. Aunque varía según la región, cada vez se les evalúa más en función de un tercer objetivo: la sostenibilidad. La evolución de las redes para incorporar nuevas tecnologías puede ayudar a cumplir estos tres objetivos, pero la carga que supone el mantenimiento de los equipos obsoletos está frenando el progreso.
A medida que las infraestructuras heredadas, como las redes 2G/3G y las redes de cobre, van envejeciendo, el coste financiero, operativo y medioambiental de su mantenimiento no deja de aumentar. Esto está creando una situación sin salida en la que los operadores necesitan modernizar sus redes, pero se ven tan limitados por la tecnología obsoleta que les cuesta destinar los recursos necesarios para hacerlo.
Nuestro último informe técnico analiza cómo están afrontando este reto los operadores de telecomunicaciones, centrándose en la transición hacia tecnologías más modernas, el papel de las prácticas de economía circular —como la reventa y el reacondicionamiento— y las presiones que la infraestructura obsoleta ejerce sobre el crecimiento.
Aunque nuestro informe principal se centró en el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, descubrimos que Suecia presentaba una situación muy diferente. Tan diferente que incluirla habría sesgado el panorama general. Por eso estamos analizando por separado la evolución de la red sueca en este blog.
¿En qué punto se encuentra Suecia en la evolución de su red de telecomunicaciones?
Suecia destaca como un mercado muy avanzado en la modernización de su infraestructura de telecomunicaciones. Mientras que muchos operadores del Reino Unido y de América del Norte siguen lidiando con tecnologías obsoletas, las redes suecas son, en comparación, mucho más modernas. Esto se debe a un enfoque regulador de larga data que favorece las redes de fibra de acceso abierto, una política de competencia proactiva e incentivos a la inversión temprana, factores que han acelerado el despliegue de infraestructuras de última generación, como la fibra óptica y el 5G.
Según nuestros datos, solo un puñado de encuestados del sector de las telecomunicaciones (menos del 5 %) afirmaron gestionar redes con una antigüedad de 16 años o más. Si comparamos esta cifra con la de Norteamérica, donde casi una cuarta parte gestiona redes tan antiguas, la situación queda clara de inmediato. En comparación, Suecia ha avanzado mucho en la sustitución de las infraestructuras más antiguas.
Pero eso no significa que la tarea haya concluido. Aunque han avanzado bastante, los operadores suecos siguen trabajando para desconectar sus redes de cobre y 2G:
- El 88 % de los encuestados afirma que sus redes de cobre seguirán operativas al menos hasta 2028.
- El 48 % prevé haber retirado la red 2G para 2025, mientras que otro 45 % tiene previsto hacerlo para 2030.
¿Sigue siendo la tecnología obsoleta un obstáculo para los operadores suecos?
A pesar de ir a la vanguardia, los proveedores de servicios suecos no son totalmente inmunes a los retos que plantea la infraestructura heredada. Los proveedores de servicios tradicionales siguen teniendo que lidiar con la gestión de equipos antiguos. El 92 % de los responsables de la toma de decisiones en el sector de las telecomunicaciones sueco coinciden en que las redes más antiguas merman su competitividad frente a los nuevos operadores que no cuentan con infraestructura heredada.
La carga que supone el mantenimiento de unas infraestructuras envejecidas se deja sentir en varios frentes:
- Coste financiero: Todos los encuestados afirmaron que sus gastos operativos (OpEx) habían aumentado como consecuencia del mantenimiento de la tecnología obsoleta. Aunque solo el 19 % señaló un aumento «significativo», el impacto se está dejando sentir claramente en todos los ámbitos.
- Costes operativos: Los recursos de ingeniería están al límite de su capacidad y, a menudo, se centran en reparar y sustituir tecnología obsoleta en lugar de impulsar la innovación.
- Fiabilidad del servicio: El coste de las interrupciones en la red puede suponer un enorme gasto de recursos. Suecia obtiene mejores resultados que otros mercados en este aspecto, ya que solo el 13 % de los encuestados ha informado de interrupciones en las redes tradicionales. Esta cifra es menos de la mitad de la tasa registrada por sus homólogos del Reino Unido y Norteamérica (30 %).
- Coste medioambiental: El consumo energético asociado a las redes más antiguas es considerable. Todos los encuestados suecos afirmaron que el cobre consume al menos un 20 % más de energía que la fibra óptica, y casi un tercio estimó que el porcentaje supera el 30 %.
- Coste de oportunidad: Todos los encuestados admitieron que el mantenimiento de los sistemas heredados está desviando la inversión de tecnologías de última generación, como el 5G y la fibra óptica. Sin embargo, solo el 14 % consideró que se trataba de una desviación significativa. Una vez más, esto demuestra que Suecia está gestionando mejor la situación que la mayoría.
¿El resultado? Los operadores de telecomunicaciones están modernizando sus redes a un ritmo más lento debido a la carga que suponen las redes heredadas.
Incluso en un mercado tan dinámico como el de Suecia, las redes obsoletas están ralentizando el proceso. El 97 % de los operadores suecos afirman que han retrasado el desmantelamiento de las infraestructuras más antiguas, a pesar de que sus planes iniciales eran otros. Las razones reflejan las presiones globales del sector:
- El 40 % menciona posibles trastornos en los servicios al cliente.
- El 39 % lo achaca a los altos costes.
- El 35 % afirma que carece de acceso a las competencias adecuadas.
Así pues, aunque Suecia gestiona las redes heredadas de forma más eficiente que muchos otros países, estos sistemas siguen suponiendo un lastre muy real para la innovación y la agilidad.
Una perspectiva positiva para la economía circular
Volviendo a un tono más positivo, donde Suecia está marcando la diferencia es en cómo está adoptando la economía circular como parte de esta evolución de la red. Organismos gubernamentales como Naturvårdsverket (la Agencia Sueca de Protección del Medio Ambiente) desempeñan un papel fundamental a la hora de orientar a los operadores de telecomunicaciones sobre cómo gestionar los residuos electrónicos, potenciar la circularidad y retirar las infraestructuras obsoletas. Quizá no sea de extrañar que nuestra investigación haya revelado que:
- El 95 % de los operadores suecos tiene previsto revender el cobre como parte de su estrategia de economía circular, una cifra muy superior a la media del Reino Unido y Estados Unidos, que se sitúa en el 80 %.
- El 97 % tiene la intención de vender su infraestructura 2G y 3G para sacar partido a las redes retiradas y reducir los residuos.
Aunque es positivo ver que los operadores suecos apuestan por la reventa tanto de equipos móviles como fijos, resulta sorprendente que la tecnología 2G/3G supere al cobre, aunque sea por un margen mínimo. Dado el precio récord que alcanza actualmente el cobre, la recuperación y reventa de este valioso recurso natural supone una enorme oportunidad comercial en cualquier parte del mundo.
Aunque la reventa de equipos 2G/3G sigue siendo viable, se trata de un producto básico cuyo valor irá disminuyendo con el tiempo, a medida que la tecnología vaya quedando gradualmente obsoleta. Suecia, por tanto, está cosechando los frutos de haberse adelantado a los acontecimientos, ya que puede revender sus equipos móviles antiguos mucho antes de que el mercado comience a saturarse.
Caso práctico: Telia nos muestra cómo se hace
Nuestros datos muestran que la mayoría de los operadores suecos están haciendo un gran trabajo a la hora de modernizar sus redes y poner en práctica la economía circular. Nos enorgullece colaborar con varias de estas empresas con visión de futuro, entre ellas Telia, que ha llevado a cabo un importante proyecto de actualización a 5G y de desmantelamiento.
Tras una importante actualización a 5G en miles de estaciones base de Noruega, colaboramos con Telia para gestionar unas 70 toneladas de equipos de red retirados del servicio. Entre ellos se incluían desde armarios y placas de circuitos hasta antenas, equipos de radio y cables.
Este proyecto forma parte del objetivo de Telia de alcanzar el objetivo de cero residuos para 2030. En total, se enviaron 12 805 piezas a nuestras instalaciones de reutilización y reciclaje de Eskilstuna, en Suecia. Cada artículo se escaneó mediante nuestro sistema i-JUDGE, que determina si puede reutilizarse, revenderse o reciclarse de forma responsable.
Es un magnífico ejemplo de que la modernización no tiene por qué realizarse a costa del medio ambiente. Con la estrategia adecuada, las mejoras de la red pueden ser más inteligentes, más sostenibles y más circulares.